26/2/20

Rebeldía o inquietud.... Malli nos compartió este texto


Paul Hawken, empresario y autor norteamericano, en su libro Bendita Rebeldía (Blessed Unrest, Penguin, 2008), dice que el movimiento por la sustentabilidad es parte de un vasto movimiento mundial. Quizá el más grande movimiento que jamás haya existido. Un movimiento que cuenta con cerca de dos millones de organizaciones en el mundo que buscan la perdurabilidad y la justicia social.
Pero si lo pensamos bien, éste no es realmente un movimiento. Los movimientos tienen líderes y manifiestos, estatutos, biografías y fechas. Doctrinas. Esto es más incipiente y amorfo. Pareciera una respuesta colectiva y orgánica, casi biológica, a una situación de emergencia planetaria.
Es el movimiento social más grande de la historia de la humanidad. Luchan por el ambiente esquimales en el Ártico, nómadas en Mongolia, familias en la India, indios en Tehuantepec, estudiantes en Australia, agricultores en Francia, restauranteros en Italia, amas de casa en Kenia, jóvenes en el Bronx. Sus múltiples líderes son zapateros, campesinos, biólogos y poetas. Es un movimiento que no se puede dividir pues ya está atomizado, pero aún así sus partecitas inconexas son capaces de coagularse, veloces para encadenarse y para volverse a disipar. A este movimiento lo acusan de no tener poder, de no tener éxito, pero han derrotado a gobiernos y han arrinconado a poderosas corporaciones.
Como dice Hawken, este movimiento tiene tres raíces que convergen y se trenzan: el medio ambiente, la justicia social y la resistencia de las culturas locales e indígenas contra la globalización.
Tratar de describir este movimiento es como intentar abarcar el océano con una mano. No es un “ismo”. Se mantiene unido por el poder de las ideas, no de las ideologías. Las ideas, en plural, no La Gran Idea. Refleja la parte generosa, resonante y flexible de la humanidad.
Dice Hawken que nadie lo puede encasillar. En este movimiento no caben las generalidades. Es un movimiento no violento y es de base. No tiene bombas, ejércitos ni helicópteros. Sus armas son la palabra, la marcha, la creación, la resistencia y la construcción de nuevos futuros.
Pero debe quedar claro que nadie lo podrá apaciguar, aplacar o suprimir. El movimiento por la sustentabilidad seguirá tomando múltiples formas y apareciendo en todas las organizaciones humanas: en las empresas, en las iglesias, en los partidos políticos, en los gobiernos. Este movimiento no vencerá. No conquistará. No dañará a nadie. Simplemente tendrá el número suficiente, la masa crítica, para crear una sociedad justa que permita que la vida en la Tierra se exprese, terminando con siglos de la auto-destrucción frenética que hoy estamos viendo.

Clase del 18 de febrero

El video de la clase está disponible durante quince días, es decir hasta el 3 de marzo.

En formato mp4